• Análisis

Álvaro Morata se convierte en el perfecto chivo expiatorio de España

Tras su actuación ante Suecia, Álvaro Morata se convirtió en el chivo expiatorio perfecto de España para tapar todos los defectos colectivos del equipo.

No te equivoques, Álvaro Morata se acaba de convertir en el chivo expiatorio perfecto y en la excusa ideal para que España ignore sus verdaderos problemas. Esta ya no es la misma selección que dominó el fútbol europeo entre 2008 y 2012. Todos esos jugadores han desaparecido por completo después de que Luis Enrique decidiera sacar a Ramos de la ecuación. Lo que les queda es un equipo de buenos futbolistas que simplemente no están en la élite. Morata no tiene nada que ver con los muchos defectos colectivos que tiene este equipo.

Si la gente en España entendiera que esto no es culpa de un solo jugador, quizás le mostrarían un poco más de respeto. Pero no, los aficionados al fútbol de ese país sólo se mueven en los absolutos y Morata es el que paga los platos rotos. El momento clave de ayer, justo después de que Álvaro fallara esa clara ocasión, fue la oportunidad perfecta que todos los aficionados españoles estaban buscando. A partir de ese momento, se volcaron con Morata a través de sonoros abucheos. Justo después del pitido final, lo único que se escuchó fue una turba descontenta que quería ver ganar a España.

La turba pide que juegue Gerard Moreno.

Tras el partido, se pudo ver que la gente estaba descontenta con la decisión de Luis Enrique de dar una oportunidad a Morata como titular. Apoyaban mayoritariamente la idea de que Gerard Moreno era la opción perfecta para el equipo. Sin embargo, están perdiendo completamente el punto real aquí. España simplemente carece del delantero perfecto que pueda hacerles ganar partidos. No hay ningún jugador de élite que pueda cargar con la enorme responsabilidad de llevar al equipo a la final.

Aunque les duela aceptarlo, esta selección española no pasará de los cuartos de final. Dejar a Iago Aspas fuera de la convocatoria fue otra de las decisiones erróneas de Luis Enrique. La estrella del Celta es uno de los pocos jugadores que, al menos, puede considerarse más cercano a ese nivel de élite del que hablamos. Álvaro Morata es un brillante jugador suplente que puede hacer maravillas entrando en el campo desde el banquillo, pero nada más. Culparle del pésimo momento de España es injusto e improcedente.